Economía
«Lo último que queremos es despedir gente»: los frigoríficos chaqueños advierten caída en ventas, menor faena y carnicerías de barrio al límite
El vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos del Chaco, Julio Augusto, trazó esta semana una radiografía sin eufemismos del sector: cambio de hábitos de consumo, presión impositiva, flete caro y una caída en la faena que ya no admite minimización. El objetivo, por ahora, es no perder puestos de trabajo.

El sector de frigoríficos chaqueños llegó a marzo con una advertencia clara: las ventas cayeron, la faena bajó y el margen para seguir absorbiendo el golpe sin tocar el empleo se está achicando. Quien lo puso en palabras fue Julio Augusto, vicepresidente de la Cámara de Frigoríficos del Chaco, en declaraciones a Ciudad TV esta semana. «Las ventas cayeron, cayeron bastante y entonces hay que pelearle al doble, buscarle la vuelta para salir adelante y no tener que empezar a sacar a la gente, eso es lo que más nos preocupa», afirmó.
La frase resume el estado de ánimo del sector: los frigoríficos chaqueños todavía están peleando para no llegar a los despidos, pero lo hacen recortando todo lo demás — inversiones, mejoras edilicias, márgenes — mientras el consumo no da señales de recuperación.
El consumidor cambió, pero no para mejor
El primer diagnóstico de Augusto apunta a una transformación profunda en los hábitos de compra. El asado sigue siendo el plato emblema del chaqueño, pero su frecuencia cayó drásticamente. «La gente va buscando lo que pueda comer más barato, si le da el bolsillo para comer un buen asado lo come y si no tiene un corte parrillero. La gente se adapta a lo que le da el bolsillo, el problema es que la gente no tiene efectivo», sintetizó.
El corrimiento hacia cortes más baratos, las compras en volúmenes más pequeños y la sustitución de proteína vacuna por otras fuentes más económicas son tendencias que los frigoríficos vienen midiendo desde 2024. Lo que cambió en los últimos meses es la magnitud: la caída ya no es un ajuste marginal sino una contracción sostenida que se refleja directamente en la faena.
La situación se replica en el eslabón siguiente de la cadena. Augusto fue explícito sobre las carnicerías de barrio, a las que los frigoríficos abastecen: «Hoy enfrentan un panorama crítico.» Y amplió el mapa hacia los restaurantes, que también reportan merma significativa en sus ventas.
Menos faena, más presión de costos
La caída en la faena es la señal de alarma más objetiva que tiene el sector para medir la profundidad de la crisis. Cuando los frigoríficos faenan menos, la cadena entera se contrae: menos trabajo en planta, menos demanda de hacienda a los productores, menos movimiento en el transporte frigorífico. En el Chaco, ese circuito tiene un peso específico importante en el empleo del interior profundo.
A la caída de la demanda se le suma una estructura de costos que no cede. La presión impositiva es el punto que más irrita al sector. «Yo creo que tendría que haber una vuelta de rosca al tema impositivo», dijo Augusto, sin dar más detalles pero apuntando a una queja transversal de todo el comercio chaqueño: la carga tributaria —ingresos brutos, tasas municipales, contribuciones— pesa igual o más cuando las ventas bajan, porque los costos fijos no se reducen proporcionalmente.
El flete es la otra variable que no da respiro. Los frigoríficos del interior chaqueño están lejos de los grandes centros de consumo y de los puertos, lo que encarece tanto la distribución local como el acceso a insumos. Cada suba del gasoil —y en el contexto del conflicto en Medio Oriente el precio del petróleo superó USD 119 el barril— se traslada directamente al costo logístico de cada kilo de carne que sale de una planta del interior hacia una carnicería de barrio.
Frigoríficos chaqueños: Reinventarse para no cerrar
Frente al panorama, los frigoríficos y carnicerías chaqueños están apelando a estrategias de corto plazo para sostener el vínculo con sus clientes. Ofertas, promociones, días de descuento para jubilados y acciones especiales son las herramientas más frecuentes. «Nosotros le metemos más empuje, nos movemos el doble de lo que nos movíamos antes, tratamos de llegar a la gente con ofertas», describió Augusto.
Lo que no están en condiciones de hacer es bajar precios de manera generalizada. La ecuación no cierra: con costos fijos, flete caro e impuestos sin cambios, una rebaja de precios sin contrapartida en volumen profundiza el rojo.
El contexto nacional refuerza la preocupación local. A fines de febrero cerró definitivamente un frigorífico del conurbano bonaerense con 140 despidos. La causa fue la misma combinación que describe Augusto para el Chaco: caída del consumo interno más presión de las importaciones de carne, que en 2025 crecieron con fuerza. En Posadas, al menos cuatro empresas del sector comercial —entre ellas un frigorífico— iniciaron procedimientos preventivos de crisis para evitar suspensiones masivas.
En el Chaco, según la Federación Económica provincial, «la mayoría de los meses de 2025 fueron negativos en relación al 2024, que ya fue un año bastante duro», y la causa fue principalmente «el menor poder adquisitivo de la gente.» Los frigoríficos son, en ese cuadro, uno de los termómetros más sensibles del consumo popular chaqueño.
(Con información de chacodiapordia.com)
Economía
La gerente del Frigorífico Mercosur de Charata: «La baja en ventas osciló entre el 30 y el 40%»
La ingeniera Alejandra Andreo detalló el impacto de la suba de la hacienda en pie, el crecimiento del consumo de carne porcina y los 30 años de trabajo para obtener el tránsito federal

La industria cárnica argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles en años y el Departamento Chacabuco no es ajeno a ese sacudón. La ingeniera en alimentos Alejandra Andreo, gerente del Frigorífico Mercosur de Charata, dialogó con CharataChaco.Net y trazó un diagnóstico preciso del sector: caída de ventas, recomposición parcial, carne porcina en alza y una meta que la empresa persigue desde hace tres décadas.
Crisis del sector: caída de entre el 30 y el 40% en ventas
Andreo ubicó el origen de la crisis a fines de 2025, con una profundización sostenida durante el primer trimestre de 2026. El mecanismo fue directo: la suba del precio de la hacienda en pie encareció la carne al consumidor, la demanda cayó y las ventas se desplomaron. «Esta baja osciló entre un 30 a un 40% en la mayoría de los frigoríficos del sector cárnico», describió la gerente, quien calificó el impacto como significativo dado el nivel de costos que ya venía soportando la industria. El Frigorífico Mercosur, con 30 años de trayectoria en Charata, no escapó a esa realidad: «Lo venimos sintiendo fuertemente en el primer trimestre», admitió Andreo.
La recomposición: el cerdo como ancla
El segundo trimestre trajo alivio parcial. Andreo señaló «un aumento significativo en el consumo de carne porcina» que viene escalando desde enero y febrero y que se consolida como uno de los pocos vectores positivos del sector en este contexto. Desde la empresa, la respuesta fue doble: innovación en cortes para abrir nuevos mercados y facilitar el trabajo del carnicero, y un foco intenso en la línea de chacinados regionales. «Hay atrás de cada producto un trabajo muy serio, desde la planificación hasta la aprobación: son todos productos aprobados por bromatología provincial, con controles que van desde la materia prima hasta los distintos cortes de carne», subrayó la gerente.
La empresa también hace hincapié en los controles sanitarios, especialmente en lo que respecta a triquinosis, para garantizar que cada producto llegue a hogares, carnicerías y negocios con respaldo profesional. El servicio de faena controlada a terceros —carniceros de la región que procesan sus animales en la planta bajo supervisión técnica— es otro eje del trabajo cotidiano del Mercosur, que a su vez sostiene vínculos con productores locales de bovinos y porcinos para fortalecer la cadena de valor regional desde la cría hasta el producto final.
La meta de 30 años: el tránsito federal, cada vez más cerca
El dato que mejor resume la ambición del Frigorífico Mercosur es uno que lleva décadas en construcción: el tránsito federal, la habilitación de SENASA que permitiría faenar y comercializar productos hacia otras provincias, rompiendo el límite del tránsito provincial actual. «Hace tres o cuatro años que venimos trabajando fuertemente con SENASA para ir corrigiendo todos los sectores y adaptando la planta a la normativa», explicó Andreo.
El último obstáculo que resta resolver es la extensión de la red de agua potable hasta la planta, para lo que la empresa trabaja de manera conjunta con el Ministerio de la Producción y la Municipalidad de Charata. «Con eso y con las auditorías que venimos teniendo desde SENASA nos dan un aliento para concretar nuestro anhelo», confió la gerente. La meta es clara: el tránsito federal en 2026.
Economía
La Cámara de Comercio le pidió a ARCA que pare los embargos a las pymes: qué significa para los comercios de Charata
La entidad advirtió que bloquear el flujo de cobros de las empresas puede «agravar su situación hasta un punto irreversible» y empujar a las más pequeñas a la marginalidad

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) le envió un reclamo formal a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) pidiéndole que frene los embargos sobre empresas en situación de crisis, con especial atención a las micro, pequeñas y medianas empresas. El documento fue dirigido al titular de ARCA, Andrés Vásquez, con copia al ministro de Economía, Luis Caputo, y lleva las firmas del presidente de la CAC, Mario Grinman, y del secretario de la entidad, Ángel Machado. Para los comercios del Departamento Chacabuco, muchos de los cuales operan en condiciones ajustadas desde hace meses, el reclamo toca un nervio real.
Qué está haciendo ARCA y por qué preocupa
El mecanismo cuestionado por la CAC funciona así: cuando una empresa tiene deudas con ARCA, la agencia notifica a los clientes de esa empresa para que retengan los pagos que le deben y los depositen directamente en la cuenta del organismo fiscal hasta cubrir el monto embargado. En la práctica, eso significa que un comercio con deudas impositivas puede quedarse sin cobrar lo que ya vendió, de un día para el otro, sin margen para reorganizarse.
La CAC reconoce en su presentación que la medida es legalmente válida —ARCA tiene facultades para hacerlo— pero la califica de «totalmente inoportuna» en el contexto actual. El argumento es contundente: las pymes ya enfrentan reducción de ventas, caída de márgenes, costos en alza, tasas de interés elevadas y dificultades para acceder al crédito. Bloquearles el flujo de ingresos en ese escenario, advierte la entidad, puede «agravar su situación hasta un punto irreversible» e incluso «empujar a las más pequeñas a la marginalidad».
Lo que le piden al gobierno
La CAC no le pide a ARCA que abandone el cobro de lo que se le debe. Le pide que cambie el método. Concretamente, solicita que se instruya a las áreas legales del organismo para que eviten tomar medidas precautorias sobre el flujo comercial de las empresas en dificultades, y que se flexibilicen las condiciones de acceso a planes de pago. La lógica detrás del pedido es simple: una empresa que sigue funcionando puede saldar sus deudas con el fisco a lo largo del tiempo; una empresa que cierra no le paga nada a nadie.
Por qué importa esto en Charata y el Departamento Chacabuco
Charata es una economía de pymes. Los comercios, las distribuidoras, los talleres y los prestadores de servicios que sostienen el empleo privado en el Departamento Chacabuco son exactamente el tipo de empresa que describe la CAC en su reclamo: estructuras pequeñas, con poco colchón financiero, que operan al límite en un contexto de costos altos y demanda interna todavía débil. Un embargo sobre sus cuentas a cobrar puede ser, literalmente, el último golpe antes del cierre.
El reclamo de la Cámara Argentina de Comercio no es una declaración genérica: es una señal de que el sector empresarial organizado ve un problema sistémico que está afectando a miles de comercios en todo el país, incluidos los del interior chaqueño.
Economía
El bache invernal en el Chaco 2026: qué dicen los técnicos del INTA sobre forraje, carga animal y cómo preparar el rodeo
Tras un verano con lluvias por debajo de lo normal, el Chaco llega a mayo con potreros degradados y animales con baja condición corporal. Las recomendaciones técnicas para no comprometer la reposición del rodeo.

Cada año, cuando el termómetro empieza a bajar en el Chaco y los pastos dejan de crecer, los productores ganaderos enfrentan el mismo problema: el bache invernal. La diferencia entre un invierno manejable y uno que destruye condición corporal y compromete la preñez del rodeo se define en otoño, no en julio. Y en mayo de 2026, con el frío ya instalado en el Departamento Chacabuco y en el resto del Chaco, los técnicos del INTA Colonia Benítez tienen mensajes claros para los productores de la región.
Como informó CharataChaco.Net en la nota sobre el estado de la ganadería en el Departamento Chacabuco, el sector arrancó 2026 con precios históricos sostenidos y demanda firme, pero con una advertencia estructural: el clima es la variable que puede torcer cualquier proyección positiva.
El punto de partida: un verano seco que complicó las reservas
Reservar forraje para el invierno es un desafío en todo campo ganadero de la región del Chaco. Las condiciones habituales de bajas temperaturas y bajo volumen de precipitaciones hacen de los inviernos un período de escasez de forraje. Pero este año el problema arranca antes: ante la situación particular de este otoño, los pastos que podrían servir como reserva no han logrado su desarrollo habitual por la cantidad reducida de precipitaciones, lo que obliga al productor a retrasar el proceso de generar reservas.
El diagnóstico del INTA es preciso. La región Chaqueña enfrenta una tendencia climática con precipitaciones por debajo de lo normal, lo que impacta en una baja o nula disponibilidad de pastizales, pasturas y reservas forrajeras. A este panorama se suma el estado de degradación de los potreros y una baja condición corporal de los animales a la entrada al invierno.
Lo primero: medir lo que hay antes de decidir qué hacer
Antes de tomar cualquier decisión sobre ventas, destetes o suplementación, el INTA recomienda un paso previo que muchos productores saltan: cuantificar la oferta forrajera real de cada campo. José Rosello, especialista del INTA Colonia Benítez, explica que «la primera tarea será cuantificar el pasto de cada potrero, recorriendo e identificando las especies que lo componen para estimar su posible aprovechamiento».
Sin ese número sobre la mesa, cualquier decisión de carga animal es un tiro al aire. Con él, el productor puede calcular cuántos animales puede sostener con lo que tiene y cuántos debe vender o mover antes de que el invierno los deteriore.
Ajustar la carga: qué vender y qué priorizar
Una vez relevada la oferta forrajera, la segunda decisión es la más difícil: qué animales quedan y cuáles salen. Osvaldo Balbuena, investigador del INTA Colonia Benítez, priorizó la evaluación de disponibilidad de forraje y agua para ajustar la carga animal de cada establecimiento, realizar el destete y diagnóstico de preñez con la aplicación del plan sanitario y proceder a la venta de categorías improductivas.
El criterio de supervivencia es contundente. Victoria Rossner, investigadora del INTA Colonia Benítez, lo explica con datos: «las vacas vacías y en buen estado corporal son las que menos riesgo corren y tienen un 99% de chances de sobrevivir en la emergencia. Por otra parte, las que entran al invierno con preñez avanzada y muy flacas solo tienen un 10% de probabilidad de sobrevivir».
La lógica es simple pero el orden importa: primero el diagnóstico de preñez, después las decisiones de venta. Una vaca preñada y flaca en un campo sin pasto es un problema doble: compromete su propia supervivencia y la del ternero.
Los rollos: cómo hacerlos bien cuando el tiempo apremia
Para quienes todavía están en condiciones de generar reservas propias, el INTA advierte sobre los errores más comunes cuando se enrolla fuera de fecha. Marcelo Pamies, técnico del INTA, advierte que el escaso desarrollo de los pastos por la falta de lluvias ha retrasado la posibilidad de generar reservas forrajeras, lo que obliga a muchos establecimientos a confeccionar rollos fuera del período ideal. «Estamos cortando muy cerca del invierno. Por eso, es esencial no hacerlo demasiado al ras. Dejar un remanente de al menos 15 centímetros permitirá que las plantas tengan margen para recuperarse antes de que lleguen los fríos intensos».
El remanente de 15 centímetros no es un capricho técnico: es la diferencia entre un potrero que se recupera en primavera y uno que queda degradado por varios años.
Qué pasturas aguantan mejor el invierno chaqueño
No todas las especies forrajeras responden igual al frío. El INTA identifica dos que funcionan especialmente bien en el Chaco. El pasto clavel es uno de los que mantiene por mayor tiempo la calidad forrajera y la digestibilidad. Además, por el hecho de crecer en ambientes bajos, con acumulación de agua, es menos afectado por las heladas. En ambientes altos, la grama se adapta bien a la práctica de reservar potreros. Por su tolerancia a las bajas temperaturas no se ve tan afectada por las heladas leves, y también presenta una rápida recuperación a la salida del invierno.
Para quienes están pensando en la base forrajera de mediano plazo, el INTA también publicó recientemente una evaluación de gramíneas megatérmicas en el Chaco Semiárido, donde el buffel grass y algunas variedades de Urochloa mostraron rendimientos de hasta 11.500 kilos de materia seca por hectárea, con buenos resultados en condiciones de déficit hídrico.
A quién alimentar primero cuando el forraje no alcanza para todos
Cuando las reservas son escasas, la prioridad no puede ser democrática. Pamies es categórico: «Cualquiera sea el método de generar reservas, más que nunca habrá que priorizar las categorías a las que se destinarán las reservas de pastos este invierno. Por ejemplo, en un planteo ganadero de cría, la alimentación de las vaquillas de recría debería estar priorizada».
Las vaquillas de recría son el futuro del rodeo. Sacrificar su condición corporal en invierno para sostener categorías menos productivas es un error que se paga en los siguientes dos o tres años de producción. Los especialistas también coinciden en que a partir de abril se aconseja destetar todos los terneros que todavía estén al pie de la madre sin importar la edad, para que los vientres recuperen condición corporal con el rebrote otoñal.
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