Economía
Coparticipación federal en el Chaco: el 87% del presupuesto provincial viene de la Nación, el NEA perdió $144.692 millones en el primer bimestre
La Ley 23.548 lleva 38 años sin reforma, distribuye fondos sin criterios demográficos actualizados y convierte al nordeste argentino en la región más expuesta a cualquier fluctuación de la recaudación tributaria nacional.

Cada vez que la recaudación tributaria nacional cae y compromete la coparticipación federal, el Chaco lo siente antes que casi cualquier otra provincia del país. No es casualidad: el 86,7% de los ingresos provinciales del Chaco proviene de fondos de origen nacional la cuarta dependencia más alta de todo el país, apenas detrás de Formosa, La Rioja y Catamarca. En el nordeste argentino, esa fragilidad es estructural y compartida: Corrientes financia el 86,5% de su presupuesto con transferencias nacionales, Formosa el 90,5% y Misiones se ubica en niveles similares. El NEA es, en conjunto, la región más dependiente del país de la coparticipación federal.
Los números del primer bimestre de 2026 ilustran el problema con precisión. Las provincias argentinas dejaron de percibir $964.619 millones por la caída de la coparticipación federal en ese período. En el NEA, las pérdidas fueron de $45.337 millones para Chaco, $34.726 millones para Corrientes, $32.797 millones para Formosa y $31.832 millones para Misiones. En total, la región acumuló una merma de $144.692 millones en apenas dos meses, una sangría que golpea directamente la capacidad de pago de sueldos públicos, obras y servicios esenciales.
Una ley de 1988 que nadie reformó
El mecanismo que regula todo esto se llama Ley 23.548 de Coparticipación Federal de Impuestos, sancionada en 1988 durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Nació como régimen transitorio: la reforma constitucional de 1994 estableció en su cláusula transitoria sexta que el Congreso debía aprobar una nueva ley antes de que finalizara 1996. Treinta años después, la norma provisoria sigue vigente sin modificaciones de fondo.
La ley establece una distribución primaria del 42,34% para la Nación y del 54,36% para las provincias, apartando un 2% para la recuperación del nivel relativo de desarrollo de las provincias más atrasadas y un 1% al Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Esos porcentajes se aplican sobre la masa de impuestos coparticipables, que incluye IVA, Ganancias, Bienes Personales y otros gravámenes nacionales, pero excluye los derechos de exportación e importación y los impuestos con afectación específica.
Cuánto le toca al Chaco de coparticipación federal y cómo se calculó
En la distribución secundaria —el reparto entre provincias— el Chaco recibe el 5% de la masa coparticipable destinada a las jurisdicciones, el quinto coeficiente más alto del país detrás de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Ese porcentaje fue calculado en 1985 a partir de tres variables: la población total de cada provincia, la densidad demográfica y la brecha de desarrollo. El problema es que esos datos tienen cuatro décadas de antigüedad.
No existen criterios demográficos o de extensión territorial actualizados para establecer este reparto. El resultado es un sistema que congela la fotografía de 1985 y la proyecta sobre una Argentina radicalmente distinta. Provincias que crecieron mucho en población y actividad económica desde entonces —como algunas del sur o el centro— reciben coeficientes que no reflejan su peso actual; el nordeste, por su parte, mantiene una participación nominal alta pero que en términos per cápita resulta insuficiente para financiar los servicios que tiene a cargo.
La brecha entre lo que se recauda y lo que se recibe
Uno de los datos más reveladores del sistema es la relación entre lo que cada jurisdicción aporta a la recaudación nacional y lo que recibe de vuelta. La Ciudad de Buenos Aires recibe apenas $11 de cada $100 recaudados en su territorio, lo que la convierte en la principal financiadora neta del sistema. En el extremo opuesto, provincias como Formosa, La Rioja y Chaco reciben varios veces lo que sus economías generan en términos de tributos nacionales.
Ese desequilibrio no es necesariamente injusto —el sistema tiene por mandato constitucional un componente redistributivo orientado a igualar el nivel de desarrollo— pero sí genera una dependencia que, como señaló la consultora Invecq, «hace que muchas provincias tengan pocos incentivos al desarrollo e inversión de la actividad privada, dependiendo exclusivamente de los recursos de la Nación».
El componente discrecional: ATN y fondos extrasistema
Por fuera de la coparticipación automática existe una capa de fondos cuya distribución no es automática sino decidida por el Poder Ejecutivo nacional: los ATN y las transferencias no automáticas por obras y programas específicos. Los ATN forman parte de la Ley 23.548 y se integran con el 1% de los impuestos coparticipables. Su objetivo formal es asistir a las provincias en situaciones de emergencia o desequilibrios financieros. Sin embargo, la normativa vigente establece que su distribución queda bajo la órbita del Gobierno nacional, lo que en la práctica los convierte en un fondo de asignación discrecional.
Esa discrecionalidad convierte a los ATN en un instrumento de negociación política. El reparto de $47.000 millones en marzo de 2026 a once provincias alineadas con el Gobierno nacional es el ejemplo más reciente de cómo ese mecanismo funciona en la práctica. Para el Chaco, que recibió $4.000 millones en esa tanda, los ATN son un complemento necesario pero incierto: llegan cuando el gobierno nacional decide que lleguen, y en los montos que ese mismo gobierno define.
El ajuste de Milei a la coparticipación federal y su impacto en Chaco y el NEA
La política fiscal de la administración de Javier Milei profundizó la presión sobre los ingresos provinciales por una vía indirecta pero de gran impacto: la caída de la recaudación real. El ajuste fiscal en la coparticipación federal representó más del 90% de la pérdida de recursos en términos reales sufrida por las provincias, según Politikon Chaco.
Durante el primer bimestre de 2026, la recaudación total alcanzó $34,56 billones, de los cuales el 37% quedó en la Administración Nacional y el 32% se distribuyó a las provincias. Esa proporción —con la Nación reteniendo más de lo que le correspondería bajo la distribución primaria formal— refleja el peso de los fondos pre-coparticipables que desde 1992 le permiten al Estado central quedarse con recursos antes de que entren al sistema de reparto.
Para el Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, cada punto porcentual de caída en la recaudación nacional se traduce en una pérdida presupuestaria inmediata y sin margen de compensación propia. Con economías que generan recaudación provincial limitada y servicios públicos de alta demanda —salud, educación, infraestructura vial en territorios extensos—, el NEA no tiene con qué amortiguar los golpes que vienen de arriba.
Economía
El Gobierno recibió 20 ofertas para concesionar las rutas nacionales que cruzan el Chaco, entre ellas la RN 16 que conecta Charata
Los tramos Chaco–Santa Fe y Litoral forman parte de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, que abarca más de 3.900 kilómetros en diez provincias.

El Ministerio de Economía abrió este viernes los sobres de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, el último bloque de una licitación que busca transferir al sector privado la operación y el mantenimiento de más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales. Se presentaron 20 oferentes para los ocho tramos en disputa, que atraviesan diez provincias del país. El Chaco está incluido en dos de esos corredores: el Tramo Chaco–Santa Fe, sobre la Ruta Nacional 11, y el Tramo Litoral, que corre sobre la Ruta Nacional 16 desde Sáenz Peña hasta Loreto, en Corrientes, pasando por Resistencia.
La RN 16 es la arteria que conecta a Charata con la capital provincial y con el resto del Departamento Chacabuco, lo que hace de esta licitación un tema de impacto directo para el sudoeste chaqueño.
Qué tramos del Chaco están en juego
El Tramo Chaco–Santa Fe se desarrolla íntegramente sobre la RN 11 y suma 497 kilómetros. Arranca en Resistencia y llega a la ciudad de Santa Fe, con pasos por Reconquista, Vera y Avellaneda. Es uno de los corredores de mayor tránsito de carga del nordeste y vincula el Chaco con los puertos del centro del país, entre ellos el Puerto de Barranqueras en su extremo norte.
El Tramo Litoral, en tanto, recorre 546 kilómetros sobre las rutas nacionales 12 y 16. El trazado parte de Sáenz Peña, atraviesa Resistencia y continúa hacia Corrientes capital y Loreto. Este corredor es clave para la integración entre el nordeste y la Mesopotamia y para el flujo de mercancías y pasajeros que circula entre ambas provincias.
El modelo de concesión y sus implicancias para los usuarios
El esquema diseñado por el Gobierno nacional elimina los aportes del Tesoro y transfiere la totalidad de la inversión y la gestión al sector privado. Las empresas adjudicatarias deberán financiar y ejecutar las obras de modernización y mantenimiento, y recuperarán esa inversión a través del cobro de peajes. El ministro de Economía Luis Caputo indicó que con esta etapa se completa la concesión de más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales y que todas estarán en obra en las próximas semanas.
Para los usuarios que transitan la RN 16 y la RN 11 en el Chaco, el cambio de modelo implica obras comprometidas contractualmente pero también la certeza de nuevos peajes o la actualización de los existentes, algo que el Gobierno no ha detallado todavía de manera pública para cada tramo.
Etapas anteriores y contexto del proceso
La Etapa III es la última de un proceso que comenzó con la concesión de los Tramos Oriental y Conexión de las rutas nacionales 12 y 14, y continuó con la Etapa II-A —adjudicada la semana pasada e incluida la Autopista Riccheri y la RN 5— y la Etapa II-B, que sumó más de 2.500 kilómetros en Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y San Luis. En conjunto, el programa aspira a modernizar la infraestructura vial del país sin recurrir al financiamiento público, bajo el argumento oficial de que la inversión privada garantiza estándares de servicio más elevados y mayor velocidad de ejecución de obras.
Para seguir las novedades sobre economía del Chaco y el impacto de las políticas nacionales en la provincia, seguí CharataChaco.Net.
Economía
Milei bajó las retenciones al trigo, la cebada y la soja: qué significa para los productores del Chaco y el NEA
El trigo y la cebada pasarán del 7,5% al 5,5% desde junio; la soja tendrá una reducción gradual desde enero de 2027. Para el Chaco, la distancia a los puertos sigue siendo el factor que limita el impacto real.

El presidente Javier Milei anunció este jueves una baja de retenciones para el trigo, la cebada y la soja en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Las retenciones al trigo y la cebada pasarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026, mientras que para la soja el alivio llegará recién desde enero de 2027, con una reducción gradual de entre un cuarto y medio punto por mes, según la evolución de la recaudación, hasta 2028.
El mandatario diferenció su estrategia de la de gestiones anteriores: «No voy a bajar un impuesto para después tener que subirlo como ha sucedido en gobiernos anteriores», señaló, en una frase que apuntó directamente al gobierno de Mauricio Macri, que tras reducir las retenciones al asumir en diciembre de 2015 terminó restableciéndolas en 2018.
Qué implica para los productores del Chaco
Para el norte argentino, cualquier baja de retenciones tiene un efecto real pero acotado por una variable que los productores pampeanos no enfrentan con la misma intensidad: el costo del flete. La soja, el maíz y el girasol del Chaco recorren entre 600 y 1.000 kilómetros hasta los puertos de Rosario o Barranqueras, y absorben ese costo con márgenes ya ajustados por la presión de los derechos de exportación. Como informó CharataChaco.Net en la nota sobre liquidación de divisas del agro de marzo de 2026, ese diferencial geográfico convierte a los productores chaqueños en uno de los sectores que más necesita reducciones impositivas para mantenerse competitivos.
La baja en el trigo y la cebada es inmediata y llega en un momento sensible: el anuncio se produce en plena siembra de trigo. La cosecha total 2025/2026 proyecta superar los 160 millones de toneladas de granos, un nivel récord, aunque la superficie sembrada de trigo se proyecta menor a la del año pasado por la suba de costos en fertilizantes. En ese contexto, la baja de dos puntos porcentuales puede ser el margen que incline la decisión de siembra en zonas donde el negocio estaba en el límite.
La soja: alivio condicionado y recién en 2027
Para el principal cultivo del Chaco, la espera es mayor. La reducción para la soja comenzará en enero de 2027 y se extenderá de manera continuada hasta 2028, condicionada a los resultados de la recaudación. Esa condicionalidad es el punto que genera reservas en el sector: la historia reciente mostró que las rebajas anunciadas pueden revertirse cuando la situación fiscal lo exige.
Desde la Sociedad Rural Argentina celebraron el anuncio pero sostuvieron que el objetivo final debe ser retenciones cero, señalando que los derechos de exportación son un impuesto distorsivo que frena el potencial productivo y afecta directamente a los productores.
El costo fiscal del conjunto de medidas no es menor. Consultoras privadas estimaron el impacto en entre 580 y 687 millones de dólares para 2026, aunque los especialistas señalan que una baja de retenciones puede incentivar mayores liquidaciones del agro y mejorar el ingreso de divisas, con un efecto limitado sobre el precio final que recibe el productor.
Para los productores del Departamento Chacabuco y el conjunto de la economía del Chaco, la señal es positiva pero incompleta: mejora los márgenes en papel, aunque la brecha con las zonas núcleo pampeanas sigue siendo estructural mientras el costo logístico no se resuelva.
Economía
ARCA hizo obligatorio el recibo de sueldo digital para empleadas domésticas: cómo generarlo y cuánto cobran en mayo
La resolución general 5850 se publicó hoy en el Boletín Oficial y los empleadores deben emitir los comprobantes exclusivamente a través del sistema web de ARCA con clave fiscal.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) formalizó la obligatoriedad del recibo de sueldo digital para el sector de casas particulares, un cambio que alcanza a más de 600.000 vínculos laborales en todo el país. La medida fue publicada este jueves a través de la resolución general 5850/2026 en el Boletín Oficial y comenzará a regir para los salarios correspondientes al período devengado mayo de 2026.
La iniciativa modifica el régimen vigente y adapta el sistema laboral doméstico a las disposiciones incorporadas por la Ley de Modernización Laboral 27.802. El organismo destacó que el nuevo formato incorpora medidas de autenticidad, integridad, inmutabilidad y trazabilidad documental, lo que convierte al comprobante en un instrumento electrónico con validez jurídica plena.
Qué cambia para empleadores y empleadas
A partir de ahora, los empleadores deberán generar los comprobantes de pago de manera electrónica a través del Registro Especial del Personal de Casas Particulares, utilizando clave fiscal. Los formularios en papel que se usaban hasta ahora —los volantes F. 102/RT, F. 575/RT y F. 1350— quedan sin efecto como comprobantes de pago.
Las empleadas registradas podrán consultar y descargar sus recibos desde la web oficial de ARCA con clave fiscal, seleccionando la pestaña «Mis trabajos» y luego la opción «Recibos de sueldo». Los empleadores, por su parte, podrán verificar desde el sistema cuándo la trabajadora accedió al comprobante digital.
Para los casos en que el salario sea abonado en efectivo, el empleador deberá imprimir el recibo electrónico por duplicado: una copia será entregada al trabajador y la otra quedará en poder del empleador firmada como constancia de pago.
Cuánto cobran las empleadas domésticas en mayo de 2026
Con el aumento acumulativo del 1,6% aplicado en mayo, los valores por hora y por mes según categoría son los siguientes:
Supervisores con retiro: $4.233,82 la hora / $528.158,40 el mes. Supervisores sin retiro: $4.614,42 / $585.432,62. Personal para tareas específicas con retiro: $4.022,91 / $492.481,06. Personal para tareas específicas sin retiro: $4.387,44 / $545.356,31. Caseros: $3.805,10 / $481.109,55. Asistencia y cuidado de personas con retiro: $3.805,10 la hora / $481.109,55 el mes. Asistencia y cuidado de personas sin retiro: $4.231,79 / $533.256,50. Personal para tareas generales con retiro: $3.547,45 la hora / $435.201,00 el mes. Personal para tareas generales sin retiro: $3.805,10 / $481.109,55.
Un dato importante para empleadores: el sueldo de mayo 2026 se paga en junio, por lo que ese pago ya debe contar con recibo electrónico.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de modernización administrativa que apunta a la despapelización de trámites y a fortalecer la formalización del empleo doméstico en la economía argentina.
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