Economía
Criar un hijo en Argentina cuesta hasta $654.221 por mes según el INDEC de abril 2026
La canasta de crianza de abril 2026 muestra que los niños en edad escolar primaria son los más costosos, con educación, salud y vivienda como los ítems que más suben

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó esta semana la actualización de la canasta de crianza de abril de 2026, el indicador que mide cuánto necesita una familia argentina para cubrir los gastos básicos de un hijo desde el nacimiento hasta los 12 años. Los números confirman lo que las familias de Charata y el Departamento Chacabuco sienten en el presupuesto mensual: criar un hijo no baja de medio millón de pesos, y en la franja más costosa supera los $654.000.
Cuánto cuesta criar un hijo según la edad
En abril, para criar a un menor de un año se necesitaron $511.763; para un niño de 1 a 3 años, $609.574; para uno de 4 y 5 años, $520.413; y para uno de 6 a 12 años, $654.221. Estos valores incluyen tanto el costo de bienes y servicios como el valor económico del tiempo de cuidado requerido según la edad del niño.
La franja más cara es la de los niños en edad escolar primaria —de 6 a 12 años— aunque paradójicamente son los que demandan menos horas de cuidado. Lo que eleva su costo es el mayor consumo de bienes y servicios: educación, transporte, alimentación y salud pesan más en esa etapa que en la primera infancia.
Qué incluye la canasta y cómo se calcula
La metodología del INDEC contempla dos grandes componentes. El primero es el costo de bienes y servicios: se calcula tomando como base la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires e incluye alimentos, vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda. Especialistas señalan que educación, vivienda, salud y alimentación son las categorías que vienen subiendo de manera más pronunciada dentro de estos ítems esenciales.
El segundo componente es el valor económico del tiempo de cuidado: se estima a partir de la cantidad de horas teóricas requeridas según cada edad y se valoriza tomando la remuneración de la categoría «Asistencia y cuidado de personas» del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares. Los menores de un año requieren la mayor carga horaria de cuidado —147 horas mensuales— mientras que los niños de 6 a 12 años bajan a 84 horas, dado que la jornada escolar cubre parte de ese tiempo.
Un dato clave para las cuotas alimentarias
Este índice se convirtió en los últimos años en una herramienta central para los tribunales de familia, ya que funciona como parámetro objetivo sobre cuánto cuesta efectivamente sostener la crianza de un hijo en el país. En la práctica, los jueces suelen establecer las cuotas alimentarias como un porcentaje de los ingresos del progenitor obligado al pago —generalmente entre el 20% y el 30% por hijo— aunque cada situación familiar se analiza de manera particular. Abogados especializados en derecho de familia advierten que muchas cuotas podrían ser revisadas o actualizadas en los próximos meses para adecuarse a los nuevos índices oficiales.
Para las familias del Departamento Chacabuco, los números del INDEC son una referencia concreta sobre la presión económica que implica la crianza en el contexto actual: con inflación persistente y costos de educación y salud que suben por encima del índice general, el desafío de llegar a fin de mes con hijos a cargo sigue siendo uno de los principales en la agenda cotidiana de las familias charatenses.
Economía
La gerente del Frigorífico Mercosur de Charata: «La baja en ventas osciló entre el 30 y el 40%»
La ingeniera Alejandra Andreo detalló el impacto de la suba de la hacienda en pie, el crecimiento del consumo de carne porcina y los 30 años de trabajo para obtener el tránsito federal

La industria cárnica argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles en años y el Departamento Chacabuco no es ajeno a ese sacudón. La ingeniera en alimentos Alejandra Andreo, gerente del Frigorífico Mercosur de Charata, dialogó con CharataChaco.Net y trazó un diagnóstico preciso del sector: caída de ventas, recomposición parcial, carne porcina en alza y una meta que la empresa persigue desde hace tres décadas.
Crisis del sector: caída de entre el 30 y el 40% en ventas
Andreo ubicó el origen de la crisis a fines de 2025, con una profundización sostenida durante el primer trimestre de 2026. El mecanismo fue directo: la suba del precio de la hacienda en pie encareció la carne al consumidor, la demanda cayó y las ventas se desplomaron. «Esta baja osciló entre un 30 a un 40% en la mayoría de los frigoríficos del sector cárnico», describió la gerente, quien calificó el impacto como significativo dado el nivel de costos que ya venía soportando la industria. El Frigorífico Mercosur, con 30 años de trayectoria en Charata, no escapó a esa realidad: «Lo venimos sintiendo fuertemente en el primer trimestre», admitió Andreo.
La recomposición: el cerdo como ancla
El segundo trimestre trajo alivio parcial. Andreo señaló «un aumento significativo en el consumo de carne porcina» que viene escalando desde enero y febrero y que se consolida como uno de los pocos vectores positivos del sector en este contexto. Desde la empresa, la respuesta fue doble: innovación en cortes para abrir nuevos mercados y facilitar el trabajo del carnicero, y un foco intenso en la línea de chacinados regionales. «Hay atrás de cada producto un trabajo muy serio, desde la planificación hasta la aprobación: son todos productos aprobados por bromatología provincial, con controles que van desde la materia prima hasta los distintos cortes de carne», subrayó la gerente.
La empresa también hace hincapié en los controles sanitarios, especialmente en lo que respecta a triquinosis, para garantizar que cada producto llegue a hogares, carnicerías y negocios con respaldo profesional. El servicio de faena controlada a terceros —carniceros de la región que procesan sus animales en la planta bajo supervisión técnica— es otro eje del trabajo cotidiano del Mercosur, que a su vez sostiene vínculos con productores locales de bovinos y porcinos para fortalecer la cadena de valor regional desde la cría hasta el producto final.
La meta de 30 años: el tránsito federal, cada vez más cerca
El dato que mejor resume la ambición del Frigorífico Mercosur es uno que lleva décadas en construcción: el tránsito federal, la habilitación de SENASA que permitiría faenar y comercializar productos hacia otras provincias, rompiendo el límite del tránsito provincial actual. «Hace tres o cuatro años que venimos trabajando fuertemente con SENASA para ir corrigiendo todos los sectores y adaptando la planta a la normativa», explicó Andreo.
El último obstáculo que resta resolver es la extensión de la red de agua potable hasta la planta, para lo que la empresa trabaja de manera conjunta con el Ministerio de la Producción y la Municipalidad de Charata. «Con eso y con las auditorías que venimos teniendo desde SENASA nos dan un aliento para concretar nuestro anhelo», confió la gerente. La meta es clara: el tránsito federal en 2026.
Economía
La Cámara de Comercio le pidió a ARCA que pare los embargos a las pymes: qué significa para los comercios de Charata
La entidad advirtió que bloquear el flujo de cobros de las empresas puede «agravar su situación hasta un punto irreversible» y empujar a las más pequeñas a la marginalidad

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) le envió un reclamo formal a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) pidiéndole que frene los embargos sobre empresas en situación de crisis, con especial atención a las micro, pequeñas y medianas empresas. El documento fue dirigido al titular de ARCA, Andrés Vásquez, con copia al ministro de Economía, Luis Caputo, y lleva las firmas del presidente de la CAC, Mario Grinman, y del secretario de la entidad, Ángel Machado. Para los comercios del Departamento Chacabuco, muchos de los cuales operan en condiciones ajustadas desde hace meses, el reclamo toca un nervio real.
Qué está haciendo ARCA y por qué preocupa
El mecanismo cuestionado por la CAC funciona así: cuando una empresa tiene deudas con ARCA, la agencia notifica a los clientes de esa empresa para que retengan los pagos que le deben y los depositen directamente en la cuenta del organismo fiscal hasta cubrir el monto embargado. En la práctica, eso significa que un comercio con deudas impositivas puede quedarse sin cobrar lo que ya vendió, de un día para el otro, sin margen para reorganizarse.
La CAC reconoce en su presentación que la medida es legalmente válida —ARCA tiene facultades para hacerlo— pero la califica de «totalmente inoportuna» en el contexto actual. El argumento es contundente: las pymes ya enfrentan reducción de ventas, caída de márgenes, costos en alza, tasas de interés elevadas y dificultades para acceder al crédito. Bloquearles el flujo de ingresos en ese escenario, advierte la entidad, puede «agravar su situación hasta un punto irreversible» e incluso «empujar a las más pequeñas a la marginalidad».
Lo que le piden al gobierno
La CAC no le pide a ARCA que abandone el cobro de lo que se le debe. Le pide que cambie el método. Concretamente, solicita que se instruya a las áreas legales del organismo para que eviten tomar medidas precautorias sobre el flujo comercial de las empresas en dificultades, y que se flexibilicen las condiciones de acceso a planes de pago. La lógica detrás del pedido es simple: una empresa que sigue funcionando puede saldar sus deudas con el fisco a lo largo del tiempo; una empresa que cierra no le paga nada a nadie.
Por qué importa esto en Charata y el Departamento Chacabuco
Charata es una economía de pymes. Los comercios, las distribuidoras, los talleres y los prestadores de servicios que sostienen el empleo privado en el Departamento Chacabuco son exactamente el tipo de empresa que describe la CAC en su reclamo: estructuras pequeñas, con poco colchón financiero, que operan al límite en un contexto de costos altos y demanda interna todavía débil. Un embargo sobre sus cuentas a cobrar puede ser, literalmente, el último golpe antes del cierre.
El reclamo de la Cámara Argentina de Comercio no es una declaración genérica: es una señal de que el sector empresarial organizado ve un problema sistémico que está afectando a miles de comercios en todo el país, incluidos los del interior chaqueño.
Economía
El bache invernal en el Chaco 2026: qué dicen los técnicos del INTA sobre forraje, carga animal y cómo preparar el rodeo
Tras un verano con lluvias por debajo de lo normal, el Chaco llega a mayo con potreros degradados y animales con baja condición corporal. Las recomendaciones técnicas para no comprometer la reposición del rodeo.

Cada año, cuando el termómetro empieza a bajar en el Chaco y los pastos dejan de crecer, los productores ganaderos enfrentan el mismo problema: el bache invernal. La diferencia entre un invierno manejable y uno que destruye condición corporal y compromete la preñez del rodeo se define en otoño, no en julio. Y en mayo de 2026, con el frío ya instalado en el Departamento Chacabuco y en el resto del Chaco, los técnicos del INTA Colonia Benítez tienen mensajes claros para los productores de la región.
Como informó CharataChaco.Net en la nota sobre el estado de la ganadería en el Departamento Chacabuco, el sector arrancó 2026 con precios históricos sostenidos y demanda firme, pero con una advertencia estructural: el clima es la variable que puede torcer cualquier proyección positiva.
El punto de partida: un verano seco que complicó las reservas
Reservar forraje para el invierno es un desafío en todo campo ganadero de la región del Chaco. Las condiciones habituales de bajas temperaturas y bajo volumen de precipitaciones hacen de los inviernos un período de escasez de forraje. Pero este año el problema arranca antes: ante la situación particular de este otoño, los pastos que podrían servir como reserva no han logrado su desarrollo habitual por la cantidad reducida de precipitaciones, lo que obliga al productor a retrasar el proceso de generar reservas.
El diagnóstico del INTA es preciso. La región Chaqueña enfrenta una tendencia climática con precipitaciones por debajo de lo normal, lo que impacta en una baja o nula disponibilidad de pastizales, pasturas y reservas forrajeras. A este panorama se suma el estado de degradación de los potreros y una baja condición corporal de los animales a la entrada al invierno.
Lo primero: medir lo que hay antes de decidir qué hacer
Antes de tomar cualquier decisión sobre ventas, destetes o suplementación, el INTA recomienda un paso previo que muchos productores saltan: cuantificar la oferta forrajera real de cada campo. José Rosello, especialista del INTA Colonia Benítez, explica que «la primera tarea será cuantificar el pasto de cada potrero, recorriendo e identificando las especies que lo componen para estimar su posible aprovechamiento».
Sin ese número sobre la mesa, cualquier decisión de carga animal es un tiro al aire. Con él, el productor puede calcular cuántos animales puede sostener con lo que tiene y cuántos debe vender o mover antes de que el invierno los deteriore.
Ajustar la carga: qué vender y qué priorizar
Una vez relevada la oferta forrajera, la segunda decisión es la más difícil: qué animales quedan y cuáles salen. Osvaldo Balbuena, investigador del INTA Colonia Benítez, priorizó la evaluación de disponibilidad de forraje y agua para ajustar la carga animal de cada establecimiento, realizar el destete y diagnóstico de preñez con la aplicación del plan sanitario y proceder a la venta de categorías improductivas.
El criterio de supervivencia es contundente. Victoria Rossner, investigadora del INTA Colonia Benítez, lo explica con datos: «las vacas vacías y en buen estado corporal son las que menos riesgo corren y tienen un 99% de chances de sobrevivir en la emergencia. Por otra parte, las que entran al invierno con preñez avanzada y muy flacas solo tienen un 10% de probabilidad de sobrevivir».
La lógica es simple pero el orden importa: primero el diagnóstico de preñez, después las decisiones de venta. Una vaca preñada y flaca en un campo sin pasto es un problema doble: compromete su propia supervivencia y la del ternero.
Los rollos: cómo hacerlos bien cuando el tiempo apremia
Para quienes todavía están en condiciones de generar reservas propias, el INTA advierte sobre los errores más comunes cuando se enrolla fuera de fecha. Marcelo Pamies, técnico del INTA, advierte que el escaso desarrollo de los pastos por la falta de lluvias ha retrasado la posibilidad de generar reservas forrajeras, lo que obliga a muchos establecimientos a confeccionar rollos fuera del período ideal. «Estamos cortando muy cerca del invierno. Por eso, es esencial no hacerlo demasiado al ras. Dejar un remanente de al menos 15 centímetros permitirá que las plantas tengan margen para recuperarse antes de que lleguen los fríos intensos».
El remanente de 15 centímetros no es un capricho técnico: es la diferencia entre un potrero que se recupera en primavera y uno que queda degradado por varios años.
Qué pasturas aguantan mejor el invierno chaqueño
No todas las especies forrajeras responden igual al frío. El INTA identifica dos que funcionan especialmente bien en el Chaco. El pasto clavel es uno de los que mantiene por mayor tiempo la calidad forrajera y la digestibilidad. Además, por el hecho de crecer en ambientes bajos, con acumulación de agua, es menos afectado por las heladas. En ambientes altos, la grama se adapta bien a la práctica de reservar potreros. Por su tolerancia a las bajas temperaturas no se ve tan afectada por las heladas leves, y también presenta una rápida recuperación a la salida del invierno.
Para quienes están pensando en la base forrajera de mediano plazo, el INTA también publicó recientemente una evaluación de gramíneas megatérmicas en el Chaco Semiárido, donde el buffel grass y algunas variedades de Urochloa mostraron rendimientos de hasta 11.500 kilos de materia seca por hectárea, con buenos resultados en condiciones de déficit hídrico.
A quién alimentar primero cuando el forraje no alcanza para todos
Cuando las reservas son escasas, la prioridad no puede ser democrática. Pamies es categórico: «Cualquiera sea el método de generar reservas, más que nunca habrá que priorizar las categorías a las que se destinarán las reservas de pastos este invierno. Por ejemplo, en un planteo ganadero de cría, la alimentación de las vaquillas de recría debería estar priorizada».
Las vaquillas de recría son el futuro del rodeo. Sacrificar su condición corporal en invierno para sostener categorías menos productivas es un error que se paga en los siguientes dos o tres años de producción. Los especialistas también coinciden en que a partir de abril se aconseja destetar todos los terneros que todavía estén al pie de la madre sin importar la edad, para que los vientres recuperen condición corporal con el rebrote otoñal.
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