Sociedad
Locro del 1 de mayo en el Chaco: el origen prehispánico del plato del Día del Trabajador, los mitos que hay que desterrar y la receta de toda la vida
De las comunidades andinas a las ollas populares de los sindicatos: cómo un guiso precolombino se convirtió en el símbolo gastronómico del Día del Trabajador en Argentina.

Cada año, cuando llega el 1 de mayo, algo pasa en los patios, los clubes de barrio, los sindicatos y las cocinas del norte argentino: se prenden los fuegos, se llenan las ollas y el aire se impregna con el aroma inconfundible del locro del 1 de mayo en el Chaco y en toda la Argentina. Es una tradición que se repite con la misma fuerza que el 25 de mayo y el 9 de julio, y que tiene más historia de la que la mayoría imagina. También, como todo lo que se cocina con fuego lento y se mezcla con tiempo, acumuló mitos que conviene revisar con la misma paciencia que pide el guiso.
Un plato que tiene cinco siglos antes que la Argentina
El locro era originalmente una comida típica inca del Alto Perú —la zona que hoy ocupa Bolivia y el norte argentino— y el término proviene del quechua ruqru, lo que confirma sus raíces prehispánicas. Se trataba de un guisado preparado con lo que la tierra ofrecía: maíz, zapallo, porotos, tubérculos. Sin carnes ni especias europeas. Sin chorizo colorado. Sin el cuerito de cerdo que hoy le da cuerpo y sabor.
Con la llegada de los conquistadores españoles y la incorporación de nuevos ingredientes como la carne vacuna y de cerdo, el locro fue evolucionando hasta convertirse en el plato mestizo que conocemos hoy. En el noroeste argentino se afianzó como comida de pueblo, de reunión y de festejo: un plato que alimentaba a muchos a partir de elementos simples, accesibles y nutritivos.
El locro llegó a Buenos Aires recién a principios del siglo XIX. Antes de 1820 se comía en Salta, Tucumán, Córdoba y el norte de Santa Fe. Su expansión coincidió con el proceso de construcción de una identidad nacional: sobre la segunda mitad del 1800, cuando lo rural se tomó como ícono identitario del país, el locro devino en plato nacional en el sentido pleno de la palabra.
En el Chaco y el NEA, esa tradición llegó con la colonización del norte y se instaló en las mesas de las familias criollas, de los sindicatos algodoneros y de los pueblos que desde siempre tuvieron en el maíz y el poroto los pilares de su cocina.
Por qué se come el 1 de mayo y no desde siempre
Aquí aparece el primer dato que sorprende: la costumbre de comer locro en el Día del Trabajador no es tan antigua como parece. La conmemoración del 1 de mayo en Argentina fue establecida en 1890 y remite a una fecha de represión y reivindicación obrera, no de festejo. Por eso, originalmente no era jornada para celebrar sino para reclamar.
Según la investigadora del CONICET Carina Perticone, experta en historia de las culturas alimentarias, en los registros de los años 40 al 60 sobre festividades colectivas y populares aparecen el asado y las empanadas como menú del Día del Trabajador. No hay ninguna referencia al locro en esos festejos. Sin embargo, Luis Fanchín, abogado especialista en derecho laboral, recuerda que hacia mediados de los años sesenta el locro ya aparecía en las mesas de las reuniones gremiales.
En los últimos años, el locro se consolidó como la preparación culinaria por excelencia del 1 de mayo, reproduciéndose tanto en sedes sindicales como en cantinas tradicionales, en casas particulares e incluso en establecimientos de alta cocina que lo reinterpretan con toques más refinados. Es, en definitiva, una tradición reciente que se siente antigua: exactamente el tipo de cosas que se vuelven identidad antes de que alguien lo note.
Los mitos del locro: qué es verdad y qué no
Mito 1: el locro fermenta si lo comés tomando vino. Falso, pero con media verdad adentro. El locro no se fermenta por el efecto del chorizo colorado ni por la piel del poroto. Se fermenta cuando, ya preparado, se lo deja en la olla sin revolver: se enfría arriba y abajo, pero al medio queda un caldo de cultivo para las bacterias con una temperatura que ronda los 25 a 30 grados. El secreto es removerlo cada tanto para que se enfríe parejo. El vino no tiene ninguna incidencia en ese proceso: la fermentación bacteriana del locro es un problema de temperatura de almacenamiento, no de maridaje.
Mito 2: no se puede comer de noche porque es pesado. Parcialmente verdadero, pero mal explicado. El locro es un plato contundente, rico en proteínas, carbohidratos complejos y grasas. Comerlo de noche no tiene ningún efecto mágico distinto al de comerlo al mediodía: lo que importa es la cantidad y el nivel de actividad de cada persona. La recomendación de no comerlo de noche tiene más que ver con el sentido común de no cargar el sistema digestivo antes de dormir que con ninguna propiedad especial del guiso.
Mito 3: hay que remojar los porotos y el maíz la noche anterior para que se cocinen más rápido. No hace falta dejar en remojo los porotos y el maíz la noche anterior porque no va a tardar menos en cocinarse. En el locro, como en todos los platos, cada cosa lleva su tiempo: el maíz y el poroto hay que ponerlos en la olla al principio de una cocción de cuatro a cinco horas. El remojo previo tiene alguna utilidad para ablandar y mejorar la digestibilidad, pero no acorta los tiempos de cocción de manera significativa.
Mito 4: el locro es un invento argentino. El locro es de origen andino y está presente en países como Perú, Bolivia, Ecuador, Chile y Argentina. Nació como una preparación sencilla, a base de maíz, zapallo y legumbres, y fue adaptándose a lo largo del tiempo a los ingredientes y costumbres de cada región. Lo que sí es argentino es la versión enriquecida con cerdo, chorizo colorado, cuerito y las variantes provinciales que lo transformaron en algo distinto y propio.
Mito 5: el locro es igual en todo el país. Cada provincia tiene su variante: más espeso en Salta, con porotos en Tucumán, más caldoso en Cuyo. En el Chaco y el NEA, el locro tiene presencia fuerte del maíz blanco, los porotos pallares y los cortes de cerdo, y suele servirse con la clásica grasita colorada —un sofrito de cebolla de verdeo, pimentón y ají molido— que corona cada plato.
Locro criollo del norte argentino
La receta tradicional del norte argentino para preparar en el Día del Trabajador. Cocción larga, ingredientes simples y el sabor que no cambia.
Hervir maíz y carnes
Cocción lenta inicial
Incorporar porotos y chorizo
Agregar zapallo y papas
Cocción final y control de consistencia
Preparar la grasita colorada
Servir
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Qué le ocurre a tu cuerpo tras ocho horas sentado y cómo podés contrarrestarlo en cinco minutos
Permanecer sentado en la oficina o en el teletrabajo altera la circulación y la postura, pero micropausas activas reducen los riesgos de forma sustancial.

Pasar más de seis u ocho horas continuas en un escritorio genera consecuencias silenciosas pero profundas en el organismo. El impacto del sedentarismo laboral no solo se manifiesta en dolores lumbares recurrentes o contracturas cervicales, sino que también afecta al metabolismo, disminuye el gasto calórico basal y compromete la circulación de retorno en las extremidades inferiores.
Especialistas en ergonomía y salud ocupacional advierten que el cuerpo humano no está diseñado evolutivamente para sostener la postura sedentaria de manera prolongada. Con el paso de las horas frente a la computadora, la musculatura estabilizadora del tronco se inhibe, la pelvis adopta una báscula posterior no natural y la columna pierde sus curvaturas fisiológicas, generando una sobrecarga constante en la zona lumbar.
Riesgos asociados a la inactividad continua
La falta de movimiento muscular prolongado provoca una disminución en la actividad de la lipoproteína lipasa, una enzima clave para la descomposición de las grasas en la sangre. Asimismo, la postura estática prolongada reduce la sensibilidad a la insulina, lo que incrementa el riesgo de desarrollar trastornos metabólicos a largo plazo, independientemente de si la persona realiza ejercicio físico al finalizar la jornada laboral.
A nivel vascular, permanecer sentado inhibe el funcionamiento de las bombas musculares de las pantorrillas, favoreciendo la acumulación de fluidos en los tobillos y aumentando la sensación de fatiga crónica. Para consultar más notas sobre salud y tendencias en el ámbito de la Sociedad, se puede acceder a la sección actualizada del sitio.
Pequeñas rutinas de movilidad para romper la postura
Para mitigar estos efectos sin interrumpir la jornada de trabajo, los kinesiólogos recomiendan aplicar el concepto de pausas activas o micropausas de movilidad cada 50 o 60 minutos:
- Extensiones torácicas en la silla: Entrelazar las manos detrás de la nuca, abrir los codos y llevar suavemente el pecho hacia el techo para revertir la postura encorvada frente al monitor.
- Activación de gemelos e isquiotibiales: De pie, elevar los talones repetidamente durante 30 segundos para estimular el retorno venoso hacia el corazón.
- Basculación pélvica: Realizar suaves movimientos de anteversión y retroversión de la pelvis estando sentado para hidratar los discos intervertebrales.
- Caminatas cortas obligatorias: Aprovechar los momentos de llamadas telefónicas o lectura de documentos para ponerse de pie y desplazarse por el ambiente.
Incorporar estas pausas breves de dos a tres minutos permite restablecer el flujo sanguíneo y reducir la tensión muscular acumulada, convirtiéndose en la estrategia más efectiva para sostener el bienestar laboral a largo plazo.
Sociedad
Segundo Acueducto: Sameep comenzará trabajos de mantenimiento este lunes en el interior chaqueño
El abastecimiento de agua potable continuará garantizado a través del Primer Acueducto mientras se ejecutan las obras, que en una segunda etapa alcanzarán también a Charata.

Desde este lunes, Sameep llevará adelante una serie de intervenciones en el Segundo Acueducto del Interior, con el objetivo de incrementar el caudal de distribución de agua potable hacia las localidades abastecidas por este sistema. Los trabajos forman parte de la etapa final de una obra fundamental para fortalecer el servicio en gran parte de la provincia, y se suman a las tareas que la empresa ya había realizado sobre el Primer Acueducto semanas atrás.
Las tareas se desarrollarán en el tramo del Segundo Acueducto ubicado sobre el puente del río Negro, en la zona de Makallé, además de ejecutarse intervenciones en la cisterna de Presidencia Roque Sáenz Peña y en la Estación de Bombeo N.° 7. Durante el período que demanden las obras, el Segundo Acueducto permanecerá fuera de servicio. Sin embargo, el abastecimiento de agua potable continuará garantizado a través del Primer Acueducto, que operará con normalidad para sostener la producción y distribución hacia las distintas localidades del interior. Desde la empresa informaron, además, que la ciudad de Villa Ángela no verá afectada la prestación del servicio, ya que cuenta con reservorios suficientes para mantener el proceso normal de potabilización y distribución.
Charata, entre las localidades de la segunda etapa
Las intervenciones beneficiarán de manera directa a Presidencia Roque Sáenz Peña y a las localidades abastecidas por el Segundo Acueducto, entre ellas Quitilipi, Machagai, Napenay, Avia Terai, Campo Largo, Presidencia de la Plaza, Concepción del Bermejo, Pampa del Infierno, Los Frentones, Taco Pozo, Tres Isletas, Miraflores, Villa Río Bermejito, La Tigra y Juan José Castelli, entre otras poblaciones del interior provincial. En una segunda etapa, los trabajos continuarán en Avia Terai, Concepción del Bermejo, Pampa del Infierno, Los Frentones, Campo Largo, Corzuela, Las Breñas, Charata, General Pinedo y Hermoso Campo.
Un operativo de contingencia con camiones cisterna
Con el fin de garantizar la prestación del servicio durante la ejecución de las obras, Sameep implementó un operativo especial de contingencia junto con la Administración Provincial del Agua (APA), Vialidad Provincial y los municipios involucrados. El operativo contempla la asistencia mediante camiones cisterna para atender eventuales inconvenientes que pudieran registrarse en sectores donde se produzca una disminución del servicio.
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Un jugador de Villa Berthet ganó más de $376 millones en la Poceada
El afortunado fue el único acertante de los cinco números del sorteo N.° 2335 de la Quiniela Poceada, realizado este sábado, y se llevó la totalidad del pozo mayor.

Un jugador de Villa Berthet se convirtió en el nuevo ganador millonario de la Quiniela Poceada Chaqueña, tras acertar los cinco números del sorteo N.° 2335, disputado este sábado 25 de julio. El afortunado fue el único acertante del pozo mayor y se llevó la totalidad del premio, que ascendió a $376.575.914,42.
Los números premiados de la jornada fueron 02, 06, 09, 13, 41, 50, 59, 81, 89 y 90. Además del ganador del pozo principal, el sorteo dejó una amplia cantidad de acertantes en las categorías restantes: 71 jugadores acertaron cuatro números y se llevaron $629.435,05 cada uno; con tres cifras acertadas, 1.890 apostadores ganaron $5.911,36; y 21.724 personas que acertaron dos números recibieron $1.500 cada una.
Con esta nueva acumulación resuelta, el pozo de la Poceada vuelve a comenzar de cero de cara a los próximos sorteos, que la Lotería Chaqueña realiza los martes, jueves y sábados a las 21:15, en simultáneo con la edición Nocturna de la Quiniela Chaqueña.
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