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¿Qué es la adicción al sexo o Trastorno Compulsivo Sexual?

Implica la presencia de impulsos, fantasías y pensamientos recurrentes de carácter sexual que conducen al sujeto a realizar conductas compulsivas para satisfacerse.

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¿Qué es la adicción al sexo o Trastorno Compulsivo Sexual?

¿Qué es la adicción al sexo y porqué afecta al comportamiento sexual de las personas, provocándole dependencia y abstinencia?.

Se define como una conducta de no control sobre el comportamiento sexual que provoca dependencia y abstinencia. Se incrementa progresivamente la frecuencia de la actividad sexual, tanto a nivel de fantasías, como de la utilización compulsiva de diversos medios (v.g. Internet) o el comportamiento sexual abierto, no discriminado y compulsivo con conductas sexuales anónimas o no, pero múltiples y breves.

En resumen, en el momento en que una conducta placentera como es el sexo pasa a vivirse como una necesidad imperiosa, a convertirse en un comportamiento inevitable y deteriora las relaciones familiares, afectivas, sociales, económicas o laborales, entonces hablamos de “adicción al sexo”.

¿Cuáles son sus causas?

Entre las causas que pueden dar lugar a la adicción al sexo destacan tres grupos en función del origen de las mismas:Ambiental: fracaso escolar, familia desestructurada y problemática o haber sufrido abusos en la infancia.   Biológico: niveles de dopamina, serotonina y noradrenalina. Psicológico: personas con baja autoestima que encuentran en el sexo una vía de escape a sus problemas personales, sociales y emocionales.

¿Qué síntomas presenta?

La conducta placentera, como es el sexo, se convierte en una necesidad y da lugar a los siguientes síntomas:Pensamientos recurrentes sobre el sexo a lo largo del día o de la semana. Necesidad de llevar a cabo la conducta, pese a que después no se realice. Conductas sexuales explícitas. Necesidad de incrementar la intensidad y la frecuencia de la conducta sexual. Negación del problema. Falacia de control.

El contacto sexual logra aliviar los síntomas, pero no los elimina. De manera que la reaparición posterior del síntoma puede empujar al sujeto a la repetición inmediata de la conducta.

¿Cómo se diagnostica?

Para determinar que una persona es adicta al sexo deberá cumplir con los primeros cuatro requisitos:Pérdida de control sobre sus impulsos. Experimentar el síndrome de abstinencia. Desarrollar una fuerte dependencia psicológica. Pérdida de interés por otras actividades.

No obstante, hay otra serie de factores que también permiten identificar cuándo una persona manifiesta síntomas propios de la adicción al sexo. Estos son:Irritabilidad cuando no se puede realizar la conducta. Preocupación frecuente por la sexualidad. Se tienen más conductas sexuales de las que se desean. Se destina gran parte del tiempo a buscar actividades de índole sexual. Fuerte deseo junto con incapacidad para controlarlo.

¿Cuál es el tratamiento a seguir?

El tratamiento a la adicción del sexo debe ser individualizado, dada la diversidad de causas que pueden dar lugar a su aparición. Los dos grupos de tratamientos más frecuentes son: farmacológico y psicoterapéutico.

El tratamiento farmacológico incluye:Inhibidores de la recaptación de serotonina a altas dosis. Antiandrógenos y bupropion. Topiramato y naltrexona.

El tratamiento psicoterapéutico combina la terapia cognitiva individual con terapia de grupo y grupos de autoayuda. Es frecuente recurrir a la terapia de pareja para reconstruir la relación dañada.

¿Qué especialista lo trata?

El psicólogo será el especialista encargado del diagnóstico y tratamiento de la adicción al sexo.

También es conocida como Trastorno Compulsivo Sexual, un término más amplio que engloba los casos en que no existe abstinencia, pero sí los elementos propios de la conducta adictiva. También se la ha denominado “Hipersexualidad excesiva y no controlada”.
Otras características son:

  • Pensamientos frecuentes y recurrentes sobre el sexo a lo largo del día (64%), o varios días a la semana (32%).
  • Urgencia” en realizar la conducta sin que necesariamente se lleve a cabo (44%).
  • Conductas sexuales explícitas. El 55% es diario, el 12% varios días a la semana y el 24% una a la semana.
  • Tolerancia progresiva: Necesidad de incrementar la intensidad o frecuencia de la conducta sexual, disminuyendo progresivamente el tiempo entre conductas.
  • Negación del problema y autoengaño.
  • Falacia de control, con constantes intentos fallidos

Qué es la adicción al sexo y cómo identificarla?

A muchas personas les gusta el sexo y muchas de ellas necesitan practicarlo a diario solas o en pareja. Tener sexo es sano, de hecho, muchos expertos abogan por hacerlo a diario para mejorar la salud física y mental, eso sí, siempre y cuando no se convierta en una obsesión o un deseo incontrolable.

Si esto ocurre, podríamos estar hablando de una adicción al sexo, una enfermedad crónica que requiere tratamiento específico. La Organización Mundial de la Saludcifra en un 5% el porcentaje de personas adictas al sexo a nivel mundial. Tal y como explica a CuídatePlus Susana Ferrandis, del Centro Salud Sexual Valclinic, “es una patología que tiene que ver con la forma en que algunas personas se relacionan con el sexo y se caracteriza por pensamientos obsesivos y conductas irrefrenables”. 

La sexoadicción como también es conocida, «tiene su base en una activación psicofisiológica que deriva en una dependencia a todo lo relacionado con el sexo, incrementando su frecuencia hasta derivar en consecuencias negativas para el desarrollo normal del día a día puesto que el sexo se vuelve el centro de todo en sus vidas dejando a un lado todo lo demás», indica la experta. Por ello, la adicción al sexo «se puede comparar con otras adicciones como el adicto a las drogas, al juego o al alcohol, donde nunca se ven saciados y tienden a la pérdida de control. El foco de la adicción sexual se centra más en reducir el malestar emocional que en sí la búsqueda de placer”.

Síntomas

Desde un punto de vista clínico, apunta Jesús Eugenio Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano, “se refiere a un patrón persistente de fracaso al controlar impulsos o deseos sexuales, dando lugar a un comportamiento sexual repetitivo, que se convierte en el foco central de la vida de la persona, hasta el punto de abandonar el cuidado personal, la salud u otros intereses”. 

De hecho, estos pueden ser algunos signos de adicción al sexo que pueden llamar la atención a las personas del entorno, aunque como bien señala Ferrandis, «se trata de problema de difícil detección por otras personas ya que es difícil observar si alguien de nuestro entorno tiene este tipo de enfermedad, puesto que las personas afectadas suelen sentir culpa y vergüenza por lo que suelen llevar su angustia en silencio o intentan minimizar su realidad”. 

El principal síntoma de adicción al sexo es que “la persona intenta reducir este comportamiento sexual repetitivo sin éxito, manteniendo estas conductas sexuales a pesar de los numerosos problemas que le genera en diferentes ámbitos, o incluso sin obtener ya placer sexual de las mismas”, apunta Rodríguez. Los problemas de pareja “también son muy habituales en estos pacientes, aunque otras áreas como la laboral también pueden verse afectadas”, advierte.

En cuanto al género, ambos expertos coinciden en que se trata, sobre todo, de un problema masculino, aunque no exclusivo de los hombres.

“Afecta más a hombres que a mujeres, siendo la prevalencia en hombres respecto a mujeres de 5:1”, afirma Ferrandi. En la práctica clínica, “entre el 85-90 % de pacientes que demandan atención por este trastorno son hombres”, añade Rodríguez. Sin embargo, “la adicción al sexo no es una cuestión de género, puesto que tanto los hombres como las mujeres son susceptibles de ser adictos, lo que parece existir son una serie de factores psicosociales y neuroendocrinos que estarían provocando esta mayor afectación de hombres por el momento”.

Según la Society for the Advancement of Sexual Health (2012), “entre el 3% y el 5% de las personas en la sociedad norteamericana pueden ser consideradas como sexoadictas y según un estudio epidemiológico llevado a cabo en Suecia (Langström y Hanson, 2006), el 12,1% de los hombres y el 6,8% de las mujeres podían calificarse como hipersexuales”.

Al 54% de las personas adictas al sexo “se les detecta antes de los 18 años”, apunta Ferrandi.

Factores que pueden predisponer a la adicción

En relación a si existen factores que pueden predisponer a desarrollar adicción al sexo, la respuesta de los expertos es que sí. 

Como señala Rodríguez, “se han identificado rasgos de personalidad que suelen estar presentes en personas adictas al sexo, como la impulsividad, la búsqueda del riesgo y subestimación del daño, el narcisismo y la busqueda de satisfacción permanente entre los más importantes”. Además, otros trastornos mentales como “la depresión mayor, ciertos tipos de ansiedad , el abuso de alcohol y drogas también se asocian también con frecuencia a estos cuadros”.

Según Ferrandi, se pueden observar dos tipos de factores

  1. Biológicos: En estos pacientes existe una mayor actividad cerebral a nivel del córtex del cíngulo anterior, la amígdala y el estrato ventral y una hipoactividad del lóbulo frontal. Existe una diferencia clara en la actividad cerebral de personas sanas respecto a personas con adicción al sexo, observándose un incremento de actividad. Además, hay personas que presentan en su personalidad rasgos que les predisponen a la “búsqueda de sensaciones” , haciéndoles más vulnerables a la adicción al sexo. Dentro del factor biológico, existe una hipótesis neuroendocrina en la que se dispone de evidencias indirectas de una participación de determinados neurotransmisores: incremento de libido estaría asociado con agentes dopaminérgicos, mientras que el efecto inhibidor estaría relacionado con sustancias serotoninérgicas
     
  2. Ambientales: Se ha podido observar una relación entre la infancia de algunas personas que padecen de hipersexualidad con haber sufrido abusos o traumas sexuales. Además, tienen más predisposición las personas que han vivido en contextos como familias desestructuradas, fracasos de pareja, entre otros.

¿Adicción o fuerte deseo sexual?

La línea roja para determinar si una persona ha pasado de tener un fuerte impulso sexual o deseo sexual a ser un adicto sexual es “objeto de controversia entre los profesionales desde hace muchos años”, aclara Rodríguez. “Las conductas sexuales como el cruising con multiples parejas, el autoerotismo, el uso de internet, la búsqueda de relaciones amorosas o las relaciones sexuales frecuentes con la pareja son habituales en ambos casos, sin embargo en las personas adictas al sexo dichas conductas se realizan de forma compulsiva, donde ya no se busca el placer sino aliviar la ansiedad”, diferencia.

Para Ferrandi, la diferencia está en la ejecución. “Una persona puede tener un fuerte impulso o deseo sexual y poder controlarlo, pero un adicto sexual es adicto porque no puede controlar ese impulso, y cuando lo ejecuta no se queda saciado”. 

Detección por los expertos

Para detectar un problema de este tipo a nivel profesional, es importante analizar muchos aspectos como “la cantidad de tiempo que invierte el paciente en fantasías, deseos sexuales, su planificación y la realización de conductas sexuales; y si las fantasías, deseos y conductas sexuales se dan en respuesta a estados de ánimo disfóricos como ansiedad, depresión, aburrimiento o irritabilidad o se den en respuesta a situaciones vitales estresantes”, indica Ferrandis. 

Además, es importante fijarse en otros aspectos como “en si hay o no intentos persistentes pero infructuosos para controlar o reducir significativamente las fantasías, deseos y conductas sexuales”.

Otros signos de adicción al sexo es “si la persona ignora el riesgo físico, psíquico o emocional que pueda suponer para sí mismo o para otras personas el tener sexo y si la frecuencia o intensidad de las fantasías, deseos y conductas sexuales provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad de la persona”. 

Tratamiento

La adiccion al sexo es una enfermedad y, como tal, tiene tratamiento dirigido a “mejorar y conseguir una vida saludable en todos los ámbitos, incluido el sexutal”, indica Ferrandi.

Tras el diagnóstico por parte de los especialistas, “se procederá al tratamiento en seis fases diferentes: desintoxicación, deshabituación psicológica, normalización, cambio de estilo de vida anterior y búsqueda de nuevas metas alternativas a la adicción; prevención de recaídas”, apunta Ferrandi. 

En opinión de Rodríguez, “el tratamiento psicológico para la adicción al sexo presenta una evidencia limitada, a pesar de eso, con estudios de caso y ensayos no controlados, los tratamientos que han demostrado cierta eficacia son la Terapia cognitivo-conductual (TCC), la TCC + Entrevista Motivacional, la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia de pareja”.

En relación a los tratamientos farmacológicos, los que cuentan con mayor evidencia científica en especial cuando se combinan con terapias psicológicas, son los inhibidores de la recaptación de serotonina en el cerebro y, en casos graves, la utilización de fármacos antiandrógenos o similares”.

Fuentes: Cuidate Plus / Psico Dex / Top Doctors

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